Si, lo se… ya no había escrito últimamente pero créanme que no he tenido nada importante que reseñarles ya que mí querido carcachón esta hospitalizado y esta siendo sometido a un riguroso cambio de piel (exterior porque le falta el interior).
Nunca me imagine que lo laborioso y tardado de este proceso me tendría impaciente y más aun cuando tienes una imagen mental de cómo quieres que luzca tu auto y al desnudarlo ves los estragos del tiempo en el.
Eso no es todo, tu piensas que solo vas a arreglarle los pequeños golpes de la vida y cuando te das cuenta ya son una serie importante de imperfectos que piden auxilio de manera desesperada (aquí es don de entra la parte dramática de este asunto) pidiendo ser reparados para tomar un segundo aire.
Ya nos estamos acercando al proceso final, pero aun lo tendré todo un mes en rehabilitación para que vuelva a tocar las calles después de este proceso de hojalatería y pintura al que esta siendo sometido. Cabe señalar que durante este proceso he tratado de conseguir las piezas que me hacen falta sin mucho éxito pero que poco a poco van juntándose para completar este rompecabezas (rompe carteras también) del tiempo.
Yo se que valdrá la pena (y no lo digo por negocio) esta restauración, lo se porque me causa satisfacción cada uno de los obstáculos superados. Se que al salir nuevamente a las calles mi Bluebird levantara suspiros de todo aquel que le vea emprender el vuelo, mientras tanto sigamos trabajando y escuchando aquello que nos dice el tiempo a través de sus fuertes pero delicadas partes, sigamos con las imágenes mentales y lo sueños, aunque al verlo tan vulnerable, tan desnudo, nos cause ansia y nostalgia de lo que fue, es y será…
Seguimos en contacto
P.d. ¿Será correcto decir “Mi Bluebird” o tal vez deba llamarlo “El Fenix” ?






